Remamos unos 5 km por el río Papagayo, desde Tierra Colorada hasta debajo del puente de la Autopista del Sol. Acantilados, una cueva que abrió el huracán John, otra con murciélagos y un tramo final contra el viento. Cómo es la ruta, con quién hacerla y qué llevar.
Teníamos rato sin sacar el kayak y nuestro amigo Said, de Paddle Board El Muelle P.M. en Puerto Marqués, nos leyó la mente: nos invitó a remar en el río Papagayo, por el rumbo de Tierra Colorada. Nunca me imaginé remando en ese río. Terminamos debajo del puente de la Autopista del Sol que seguramente has cruzado cientos de veces.
El punto de partida
Nos reunimos en Tierra Colorada y bajamos con los kayaks y las tablas inflables en camionetas hasta la orilla del río. Ahí hay varias enramadas (como la enramada Yahaira y otras cuatro o cinco) donde puedes pasar el día aunque no vayas a remar. Dicen que el agua estaba bien fría.

La ruta la organiza Zuri (en Facebook la encuentras como Zusa Luna), guía local que conoce perfectamente el río. Su contacto está en la descripción del video.
Remar en río no es como remar en mar
Said nos explicó la diferencia antes de arrancar. En el mar se rema más con fuerza para avanzar. En el río se trata de equilibrarte y darle dirección al kayak, porque la corriente te lleva y el río serpentea.

Como fuimos en temporada de nivel bajo, había piedras, troncos y bancos de arena. Hay que ir esquivando y, aun así, te atoras. A mí me pasó: me tuve que bajar del kayak y empujarlo a un tramo más hondo. Es parte del show.
Lo que encuentras en el camino
Acantilados y cuevas con eco
Primero llegas a un acantilado donde paramos a tomarnos fotos. Según la guía, ahí hay unas tres cuevas pequeñas a las que se puede subir, aunque es peligroso, así que no lo intentamos. Si aplaudes, se escucha el eco desde adentro.

La cueva que dejó el huracán John
Más adelante hay una cueva grande a la orilla del río, perfecta para descansar en la sombra. La guía nos contó que se formó hace poco, con el huracán John: el río creció tanto que escarbó la roca y la descubrió. Adentro está fresco. Ahí comimos un snack, nos hidratamos y volé el dron.
La cueva de los murciélagos
Un poco después hay otra cueva a la que se entra en kayak, porque el agua llega hasta adentro. Está llena de murciélagos y se ve casi prehistórica. Desde adentro, la entrada enmarca el río como si fuera una pintura. Fue mi parte favorita.

El tramo difícil: contra el viento
A partir de la cueva de los murciélagos se acaba la corriente y empieza lo pesado. El río se hace más ancho y más hondo, y como las montañas se abren, el viento pega de frente. Si dejas de remar, el aire te regresa. Literalmente me hacía girar sin mover el remo.
Hicimos una última parada en una enramada y de ahí solo fuimos cinco personas hasta el puente. Yo pensaba que eran 500 metros, pero fue bastante más.
Debajo del puente de la Autopista del Sol
El final de la ruta es debajo del puente de la Autopista del Sol, el de los picos blancos, que está más o menos a medio camino entre Acapulco y Chilpancingo. Le calculo unos 30 o 40 metros de altura. Verlo desde abajo, después de remar hasta ahí, es otra cosa.

No se sigue más allá porque ahí se juntan tres brazos del río y uno va hacia una presa, con una caída de agua que jala la corriente. Para alguien sin experiencia es peligroso.
- Distancia total: unos 5 km remando (aproximado).
De regreso nos juntamos con los demás en la enramada para comer unos tacos.
Datos prácticos
- Punto de inicio: orilla del río Papagayo, Tierra Colorada (enramadas).
- Distancia: ~5 km río abajo hasta el puente de la Autopista del Sol.
- Dificultad: media. Fácil al inicio con corriente; pesado al final por el viento.
- Mejor época: nivel bajo del río (fuera de temporada de lluvias), con guía.
- Guía de la ruta: Zuri (Zusa Luna en Facebook).
- Paddle en Puerto Marqués: Said, Paddle Board El Muelle P.M.
Qué llevar
- Playera de manga larga y, si puedes, pantalón ligero de licra o deportivo.
- Gorra o sombrero y protector solar: el sol está tremendo.
- Agua y suero oral.
- Snacks o comida. Mucha gente se confía y no lleva nada.
- Bolsa seca para celular y cámara.
- Chaleco salvavidas (te lo dan con la ruta).
Conclusión
Es una experiencia que hay que vivir al menos una vez: acantilados, cuevas, aves, montañas y la privacidad de un río donde casi no hay nadie. Gracias a Zuri por enseñarnos esta ruta y a Said por la invitación. Lo volvería a hacer sin pensarlo.
En el video puedes ver toda la ruta, las cuevas por dentro y la llegada al puente.
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